Bulgaria

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Bulgaria,un país encantador situado entreTurquía,Grecia,Macedonia,Rumanía y Serbia.

Sofía es la capital,y a su vez la ciudad mas poblada del país..

 

 

 

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HOTELES

Guía de hoteles en este país 

SEGURIDAD
No es un país especialmente peligroso. Los turistas están expuestos sobre todo a dos tipos de robos: de coches y de carteras. Ambos se pueden evitar fácilmente; basta dejar el coche en un aparcamiento vigilado y tener cuidado en el transporte público y las calles concurridas, los lugares preferidos por los carteristas. Cabe recordar que en todas las ciudades hay muchas zonas mal iluminadas y no conviene emprender caminatas solitarias de noche.
El número de teléfono gratuito de los bomberos es el 160, y el de la Policía, el 166.

DOCUMENTACIÓN
El único documento que necesitan los ciudadanos de la UE para entrar en el país es su pasaporte en vigor. El visado no es necesario si la estancia va a ser inferior a 90 días por semestre a partir de la fecha de la primera entrada. Una vez en Bulgaria, se puede tramitar la prolongación del periodo en las comisarías de Policía, abonando 200 leva (unos 100 euros) por estancia de hasta 6 meses y 500 leva (255 euros) por estancia de hasta un año.

Si el turista se aloja en casas de amigos o en otro tipo de vivienda fuera de la red hotelera, en teoría está obligado a registrarse en la Comisaría de Policía del respectivo lugar en el plazo de 48 horas desde la entrada en Bulgaria. En la práctica esta regla se observa sólo en casos de permanencias prolongadas.

En el momento de la llegada a Bulgaria es recomendable declarar las cámaras, ordenadores y otros objetos de valor para evitar problemas a la salida. Se permite importar y exportar sin declararlos hasta un máximo de 5.000 leva. Se permite importar y exportar hasta 20.000 leva tras su declaración en la aduana. Importes superiores a 20.000 leva requieren un permiso especial del Banco Nacional.

Según el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación de España, desde el 1 de abril de 2004 ha empezado a aplicarse un sistema de pago de tasas para todos los vehículos que utilicen la red de carreteras de Bulgaria, con precios que oscilan entre cinco y 690 euros, según el tipo de vehículo y tiempo de validez de la ‘pegatina’. Si se entra en Bulgaria con un coche, en el pasaporte del propietario se anotará su número de matrícula. Después el país se tendrá que abandonar a bordo del mismo vehículo.

 

  • Embajada búlgara en Madrid
    C/ Sta. Magdalena, 15
    Madrid 28016
    Tfnos: 91 345 57 61/ 66 51 y 91 359 76 11

 

  • Embajada española en Sofía
    Sheynovo, 27
    Sofía 1504, P.K. 381
    Tfnos: 946 12 09, 943 30 32/ 30 34/ 36 20/ 36 30 y 948 99 11/ 99 19
    Fax: 946 12 01 /34 68
    Correo electrónico: embespbg@mail.mae.es

SALUD
No es obligatoria ninguna vacuna para entrar en el país. Se pueden encontrar con facilidad todo tipo de medicinas. Hay clínicas privadas y públicas y médicos cualificados para cualquier ocasión. De todos modos, es preferible adquirir un seguro médico antes de emprender el viaje.

Pirogov es el mayor centro de urgencias en Sofía y sus alrededores. El número gratuito para llamar el servicio de emergencias médicas es 150.

La existencia en Bulgaria de aguas minerales de excelentes propiedades curativas determina el desarrollo de una serie de balnearios ya en la época romana (ss. I-VII). Los centros más frecuentados en la actualidad son Bankya, Vélingrad, Varshets, Hisarya y Pomorie (baños de lodo). Cerca del mar, en las zonas de veraneo Albena, Zlatni piásatsi, Sveti Konstantín y Slánchev briag, también está desarrollado el turismo cuyo principal objetivo es la salud y el descanso activo.

 

DINERO
La moneda oficial es el lev (‘leva’ al plural; significa ‘león’, uno de los símbolos del país). En la mayoría de las ciudades hay un suficiente número de cajeros y en buena parte de los restaurantes, hoteles y tiendas se puede pagar con tarjeta (los cheques no son tan populares). Sin embargo, si se viaja a pueblos pequeños o aldeas, conviene llevar dinero en efectivo.

No hace falta adquirir leva en el país de origen, basta saber que en Bulgaria el cambio más conveniente se hace en los bancos. En los aeropuertos, las estaciones y los hoteles conlleva una comisión importante, por lo que no es recomendable. Se tiene que evitar el cambio efectuado por personas privadas en la calle: es algo ocurre en los lugares turísticos más concurridos y siempre resulta ser una trampa.

Una buena alternativa a los bancos son las múltiples oficinas de cambio que se encuentran en los centros de todas las ciudades. Hay que tener cuidado con la comisión que aplican: basta preguntar previamente cuántos leva exactamente se van a recibir por la cantidad que se quiere cambiar.

Bulgaria es uno de los países más económicos de Europa. Una entrada de cine puede costar entre uno y tres euros; las de teatro, ópera y ballet llegan hasta seis o siete euros, como mucho. Un buen almuerzo varía desde cuatro o cinco euros, en un lugar ‘casual’, hasta unos 25 ó 30, en un restaurante de lujo. Un billete para el transporte urbano equivale a 25 ó 30 céntimos, mientras uno de ida y vuelta en autobús a Atenas, por ejemplo, no supera los 40 euros (al igual que el de ida y vuelta a Belgrado, en coche-cama).

En los hoteles muchas veces hay dos tarifas, una para los búlgaros y otra para los extranjeros. Esta ‘discriminación’ se debe al hecho de que, aunque sea económica para los que llegan de otros países, Bulgaria a veces es bastante inaccesible para sus propios ciudadanos, cuyo salario mínimo se acerca a los 100 euros al mes.

GASTRONOMÍA

La cocina búlgara es muy rica, sazonada y bastante parecida a la de sus vecinos balcánicos debido a la larga convivencia de los pueblos de la península en los límites del Imperio Otomano. En muchas ocasiones, la diferencia entre un plato búlgaro, griego, turco o serbio puede consistir sólo en su nombre o en un ingrediente más o un ingrediente menos. De todas formas, si uno va a Bulgaria, no puede irse sin haber probado el yogur de oveja o, mejor, de búfala, el queso ‘sírene’, la bebida ‘bozá’, el ‘gyuvech’, la ‘bánitsa’ y los excelentes vinos que se producen en gran variedad y se venden a precios más que módicos.

Muy típicos son los productos lácteos y, si hay que escoger un símbolo culinario para presentar Bulgaria, éste sin embargo sería el yogur.De hecho,no por casualidad el nombre científico de los microorganismos que transforman el leche en yogur es ‘Lactobacillus bulgaricus’, ‘bacilo de leche búlgaro’. Cualquier otra forma de obtenerlo –añadiendo almidón, leche en polvo, aromas artificiales y conservantes– transforma el producto en simple leche fermentada sin las cualidades y el sabor del verdadero yogur balcánico. Usando el yogur como elemento fundamental se hace la sopa fría ‘tarator’ (yogur líquido, pepinos, ajo, aceite y nueces), que se toma como el gazpacho. Muy popular durante el verano es la bebida refrescante ‘airán’, yogur diluido con un poco de sal.

El ‘sírene’ es una especie de queso blanco y duro, de vaca o oveja, que se usa en muchos platos, por ejemplo la clásica ensalada ‘shopska salata’ (tomate, pepino, pimiento verde y cebolla) o en el pastel salado ‘bánitsa’.

En Bulgaria se comen bastante legumbres, carne (la del cerdo es la preferida) y pescado: todo depende de la estación, la ocasión o la localidad. Si se va al Monasterio de Rila, por ejemplo, hay dos paradas ‘obligatorias’: una por la mañana, para desayunar con‘mekitsi’ (bollos fritos de masa hecha con harina, huevo, leche y levadura); y una a la hora del almuerzo, para comer la trucha.

Sólo en los pueblos de la montaña Rodopi se pueden probar el‘patátnik’ (un plato a base de patatas, huevos, mantequilla, ‘sirene’ y hierbas), el ‘klin’ (‘banitsa’ con arroz, espinacas y leche) y la ‘fasul chorbá’ (una sopa densa y muy condimentada de las enormes semillas de las judías pintas de la zona de Smilian).

Al norte del país se tiene que probar el ‘kachamák’ (polenta de maíz, aderezada con mantequilla caliente, pimentón y queso o carne). En Sozopol y las otras ciudades cerca del mar, son imprescindibles la mermelada de higos y el pescado (‘kefal’, ‘pópcheta’, ‘safrid’, ‘kalkán’).

La ‘kavarmá’ (guiso con carne de cerdo, puerros, vino, chile y finas hierbas), la ‘méshana skara’ (parrillada mixta), el‘gyuvech’ (guiso de carne o vegetariano, cocido al horno en un recipiente cerámico) y las ‘sarmí’ (carne picada y bien condimentada, envuelta en hojas de vid o de col) se pueden degustar en todo el país y, prácticamente, en cualquier momento del año.

Lo mismo vale para los postres muy dulces heredados de la tradición turca: ‘baklavá’ (tarta de hojaldre rellena de nueces y miel y regada de almíbar), ‘tolumba’ (churro ensopado en almíbar) o ‘kadaif’ (fideo muy fino, también con nueces, canela y almíbar).

Para acompañar la ‘banitsa’ una buena opción es la ‘bozá’, una bebida densa y de un característico color marrón claro, cuya invención se atribuye a los albaneses. Se prepara con mijo (las alternativas son trigo o centeno), agua y azúcar, y, dado que se deja fermentar, tiene un pequeño porcentaje de alcohol (hasta 1%).

Otra curiosidad para los viajeros entusiastas es el ‘shkembé chorbá’. Significa literalmente ‘sopa de tripa’ y, como se cuenta, hace décadas era lo primero que tomaban los obreros antes de que amaneciera y comenzara su día de trabajo. Dado que, a las cinco de la mañana, esta sopa tenía que resucitar hasta a los muertos, lo que más la caracteriza son sus aderezos. Se prepara con un poco de leche y harina (para darle color y densidad) y se come con páprika picante, ajo y vinagre en cantidades que dependen de la resistencia de los comensales.

Con la ensalada habitualmente se beben ‘rakía’ (aguardiente de ciruelas, uvas o peras) o la ‘mastika’ (anís). Mientras se toman cacahuetes, almendras y ‘pastarmá’ (deliciosa carne seca de vaca) o ‘lukanka’ (el embutido más característico búlgaro, especialmente bueno el de Kárlovo), se puede tomar una buena cerveza: ‘Zagorka’, ‘Shúmensko pivo’, ‘Ástika’ o ‘Kámenitsa’.

Bulgaria es el país de los sabores naturales, por eso tiene renombre como exportadora, por ejemplo, de miel y setas. Pero en realidad, su ‘plato fuerte’ son los vinos. Las variedades típicamente locales son el ‘Mavrud’ (destaca el de Asénovgrad), la ‘Gamza’, el ‘Pamid’, el ‘Misquet’ rojo, la ‘Keratsuda’ y la vid de Mélnik, pero las internacionalmente conocidas –desde ‘Cabernet Sauvignon’ o ‘Merlot’ hasta la georgiana ‘Rkatsiteli’– son cultivadas con gran éxito.